Basado en un texto de Lorea Canales...
¡quien seguro se inspiró en Marianita Nashma!
.
Las hijas traen la onda de externar lo que harán cuando sean grandes. Monty será dentista, bailarina, actriz y propietaria de una tienda de ropa. Mar dará clases, estudiará medicina y hará pasteles. Ninguna quiere ser abogada como su amá ni ingeniero como su apá. Cada elección proyecta su personalidad. Monty tiene una varicosa vena artística. Es graciosa. Disfruta que alaguen su inhato sentido de la moda. Mariana evidencía una notable inteligencia matemática. Es bastante mandona y ama la buena comida.
.
Soy fan de mis jijas que viven sin clavarse en cosas que no importan. Babeo al verlas jugar. Sin mayor complicación, son cantantes, doctoras, peinadoras, cocineras o madres de muchos muñequitos. Amo oír que se van de viaje mientras toman su maleta y la llave de mi coche. Sonrío al contestar llamadas que Winfa hace al celular de la Barbie. Poso para una foto en la que irremediablemente tengo la cara y el cuerpo de la Sirenita. Sus juegos son mágicos, teletransportadores. Me llevan al mundo que habitan y encuentro que son felices al tenerse a sí mismas, al acompañarse en espacios y alegrías.
.
De no ser investigadora, sería periodista. Entrevistaría -grabadora en mano- a quienes amo. Comenzaría por las jijas e incluiría a mis amigos -portadores de palabras exactas para buenos y malos ratos- También a mis papás -poderosos seres que expresan amor sin usar el alfabeto- y a mis hermanos -magos descubridores, terapistas de corazones- Platicaría con agenda llena y curiosidad expectante. Exprimiría el gen investigador a un grado tal, que seguramente se iría a huelga. La chamba sería interminable.
.
Estoy betabelosa y no soy reportera. Soy fan. Mi espíritu se reinventa ante todo ser que camina en el mundo, deja huella y transmite intensidad.