sábado, 9 de febrero de 2013

Fan


Basado en un texto de Lorea Canales...
¡quien seguro se inspiró en Marianita Nashma!
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Las hijas traen la onda de externar lo que harán cuando sean grandes. Monty será dentista, bailarina, actriz y propietaria de una tienda de ropa. Mar dará clases, estudiará medicina y hará pasteles. Ninguna quiere ser abogada como su amá ni ingeniero como su apá. Cada elección proyecta su personalidad. Monty tiene una varicosa vena artística. Es graciosa. Disfruta que alaguen su inhato sentido de la moda. Mariana evidencía una notable inteligencia matemática. Es bastante mandona y ama la buena comida.
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Soy fan de mis jijas que viven sin clavarse en cosas que no importan. Babeo al verlas jugar. Sin mayor complicación, son cantantes, doctoras, peinadoras, cocineras o madres de muchos muñequitos. Amo oír que se van de viaje mientras toman su maleta y la llave de mi coche. Sonrío al contestar llamadas que Winfa hace al celular de la Barbie. Poso para una foto en la que irremediablemente tengo la cara y el cuerpo de la Sirenita. Sus juegos son mágicos, teletransportadores. Me llevan al mundo que habitan y encuentro que son felices al tenerse a sí mismas, al acompañarse en espacios y alegrías.
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De no ser investigadora, sería periodista. Entrevistaría -grabadora en mano- a quienes amo. Comenzaría por las jijas e incluiría a mis amigos -portadores de palabras exactas para buenos y malos ratos- También a mis papás -poderosos seres que expresan amor sin usar el alfabeto- y a mis hermanos -magos descubridores, terapistas de corazones- Platicaría con agenda llena y curiosidad expectante. Exprimiría el gen investigador a un grado tal, que seguramente se iría a huelga. La chamba sería interminable.
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Estoy betabelosa y no soy reportera. Soy fan. Mi espíritu se reinventa ante todo ser que camina en el mundo, deja huella y transmite intensidad.

Hábleeeeeleeeeee!!

"Durante millones de años, los hombres vivieron como animales.
Entonces pasó algo que desató el poder de nuestra imaginación:
Aprendimos a hablar..."
Stephen Hawking.
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Esta cita de Stephen Hawking me impactó desde que la leí, hace como tres días. Me parece maravilloso que alguien tan inteligente le dé un valor tan grande al habla. Imagino el sufrimiento de los hombres primitivos al no poder comunicarse. ¿Como decir me caes bien/quiero contigo/no tengo apetito/me duele aquí... me duele acá/mi corazón está roto/estoy que me lleva la madre/quiero estar solo-déjame en paz/no como carnes rojas/gracias tengo pareja/que chinga me arrimaron/no sabe-no contestó de una forma simple, cuyo desgaste se redujera al breve uso de las cuerdas vocales?
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Me apasiona hablar. Creo que aprendí a hablar antes que a caminar. Una de mis tías cuenta -entre divertida y shockeada- que cuando nos conocimos -yo tendría como trece o catorce meses- quedó impresionada. Ante sus ojos había una bebé regordeta, sentada en una periquera que platicaba cosas coherentes con ella. Por cierto, aprovecho para agradecerle eso de las cosas coherentes. Es alentador saber que alguna vez las dije o que en algún momento de la vida alguien halló coherencia en mis palabras. No es lo mismo, pero da igual. Soy un ser platicador que abre ojos y acalla dudas con palabras. Mi terapia es hablar, con otros, conmigo, con los que se han ido y con los que aún están.
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Los sentimientos y el conocimiento se transmiten oralmente. El habla llega. Traspasa la piel del vientre materno. Sin conocer el códice, las voces merman los temores. Luego nacemos y descubrimos el mundo. Las cosas tienen nombre. El lenguaje ilumina y reafirma. Dulce y fluído nos acerca al cielo. Parco y espaciado nos manda directito al infiernito sin Beatriz. Los conflictos más densos de la humanidad han sido protagonizados por palabras mal empleadas o desvirtuadas -De todo hay en esta tiendita- Los momentos trascendentales se han enmarcado por narraciones memorables. El "Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad" eriza la piel a pesar del tiempo. Hablar es -sin duda- el tesoro más preciado de la raza humana.
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Hawking puntualiza: "Todo lo que tenemos que hacer es seguir hablando" Quiera el buen Dios que tengamos oídos receptores y boca diversificadora. Que la periqueada reine en nuestros corazones y se dispare a todo espacio y coyuntura. Que la voz trabaje hasta dejarnos afónicos. Que no abortemos los te quiero-gracias-eres importante-te lo debo- y todas aquellas frases transmisoras que mutan individuos en colectividades. La difusión de nuestros pensamientos nos regala permanencia. Ojalá que siempre encontremos a los todos para platicarles todo.
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Nota del editor: La maestría musical de Pink Floyd, inspirada por las ideas de Hawking. Keep Talking: http://www.youtube.com/watch?v=Leo74b3rqXQ

jueves, 20 de agosto de 2009

Mayté

Envidio la estabilidad geográfica. La envidia es de la buena, nada mal plan, y la experimento al conocer personas que han vivido toda su vida en el mismo lugar y tienen amigos desde la más temprana infancia. Brincar de ciudad en ciudad no es malo (Si mi papá, lee este post, no tengo nada de que quejarme. Sé que de haber pertenecido a una familia sedentaria no habría tenido las oportunidades que tuve y también sé que la capacidad de adaptarme a la dinámica es consecuencia de una vida de mudanzas) pero te impide echar raíces y conservar las querencias.
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Con ese historial crecí, hasta que cumplí 14 años y decidí mudarme a Monterrey. Al ingresar a la universidad me prometí inconscientemente que aquí me quedaría y que empezaría a construirme un pasado. Me agarré de cuanto pude y atesoré los años de estudio que me regalaron amistades eternas. Soy un ser de papel y de recuerdos, lo reconozco. Busco estabilidad. Trabajo en la misma empresa desde hace 8 años, he elegido la misma marca automotriz desde que compré mi primer carro de agencia, vivo en la misma casa desde que nació Monty y procuro comer el mismo platillo cuando voy a un restaurante. No doy un paso sin pensarlo y casi siempre quiero saber el final de las películas antes de comenzar a verlas. Sin embargo, a pesar de mi muralla preconstruida, he atestiguado sorpresas desestabi-estabilizadoras que se han presentado utilizando como vía la red social, cómica, mágica y musical, -aká- conocida como feisbuc. No sé como, pero de repente empezaron a aparecer amigos de antaño, y entre ellos, esta semana, llegó Mayté.
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Mayté fue una de las niñas más lindas de mi escuela. Delgada y alta, con listones de colores en su cabello. Hija de una reportera lindísima. Lo mejor de ella -cosa que reconozco ahora que soy adulta- era, que a pesar de tener tantas cualidades, no las presumía. Era alguien con quien podías platicar de todo, que hablaba con todos y que te hacía ver todo más ligero. Nunca fuí a su casa ni ella a la mía, pero pasamos muy buenos tiempos, hasta que, ¡Caput! me mudé a Laredo.
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Mayté apareció y con ella, una foto en la que sale con 3 chicas que también fueron mis compañeras de clase. Debo decir que soy mala fisonomista porque solo reconocí a una de ellas. Me escribió que se siguen juntando ¡¡ desde hace más de 20 años !! y me sentí parte de algo, porque - como en cascada -me acordé de los años en primaria, del primer día de clases (que para mí fue en enero del 84, pues en octubre nos mudamos de Toluca a Monterrey), de los bailables, de que nunca me escogieron para actuar en las obras de teatro, de un niño que se cayó en una asamblea y de otro que se desmayó una vez que nos castigaron, de los maestros, de los pocos paseítos y de los muchos momentos que pasé con muchos otros niños y niñas que deben andar por ahí y a quienes me unen 6 años en los que aprendí la mayor parte de las pocas cosas que sé.
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Sorpresas te da la vida, dice la canción y esta sorpresota me ha hecho son-reír y son-sacar a la niña M que vive en mí y que casi siempre escondo para que no traspase mi coraza de adulto dudoso y analítico.