miércoles, 29 de octubre de 2008

Aire para respirar

10 meses trabajando sin parar hicieron estragos en mi cuerpo y en mi espíritu, así que después de un berrinche que terminó en discusión decidí que era hora de tomar vacaciones. No será mucho tiempo, pero servirá. Antes de salir de la oficina llamé a Marthis para confirmar mis derechos laborales. Por cierto, Martha es la antítesis de las estudiantes de leyes ¿porqué? pues porque en la escuela hay una leyenda urbana de que las mejores estudiantes, las más clavadas terminan haciendo nada de la abogacía y los burros se transforman en unos súper abogados. No es su caso, fue una alumna brillante, tiene un muy buen trabajo como abogada, marido, amigas y amigos y es genial. Que padre ser amiga de alguien tan inteligente -porras para Martha por actualizarme en lo que ya sé y olvido por trabajar para un corporativo gringo-.
He hecho de correr un estilo de vida y ya no quiero ser velocista, quiero, necesito tener tiempo para trabajar, pero también para ser yo, para estar con mis niñas y con mi esposo, con mis amigos, para dormir, para enfermarme, para comer, para ir de compras, para ser una hija, hermana, nuera, tía, cuñada, vecina, mutante, pasajera, humana CON tiempo. La clave es la administración y es una de las muchas cosas que no he aprendido. Sé que en 4 días no voy a desenmarañar los secretos de la organización del tiempo, pero al menos volveré con más bríos a la vida laboral, o tendré mas ganas de empezar la búsqueda de otro empleo si es que me corren.
Ayer pasé un día padrísimo con mis hijas, comí comida recién hecha, fui por mi esposo a su trabajo, ví la tele, arreglé los closets y descubrí -con mucha pena- que en la cocina hay un calendario que tiene 28 días diciéndome "Always remember... to someone you mean the world". Y ese "alguien" no es el banco. Por favor piensen en mí y mándenme buena vibra para que renazca la guerrera que siempre he sido. Hasta el viernes estaré en casa y estaré feliz.

viernes, 24 de octubre de 2008

Un año más

Esta semana fue muy pesada. Tuve demasiado trabajo, mis niñas se enfermaron, mi mamá se fue de viaje, un tipo chocó el auto de Roby, a uno de mis sobrinos lo operaron de emergencia... Correr y correr, un poco más que siempre. Fue tanto el ajetreo que olvidé que ayer cumplí años de casada. Tampoco Roby lo recordó. Mami-Marthita fue quien, ya en la noche, nos hizo el favor de acordarnos. Estos años que llevo viviendo al lado de Roby, primero, y de mis hijas, después, se me han ido rapidísimo. Todos los días caigo rendida, batallo para levantarme, duermo menos de lo que quisiera, corro de un lado para otro, manejo cientos de kilómetros, escribo miles de palabras y soy feliz. No es una felicidad estruendosa, que llame la atención, más bien, es una felicidad callada pero constante. Es saberme en paz y contenta con la vida.
Durante 1461 días Roby ha permitido que sea quien soy, sin máscaras. Me ha ayudado a ver mis errores. Ha compartido mis frustraciones. Ha sido mi mejor promotor cuando me siento devaluada. Ha esperado pacientemente a que se me pasen los enojos para platicar las cosas que nos molestan y me ha enseñado a convivir. Juntos hemos forjado un camino lleno de confianza. No ha sido fácil. Hemos tenido altibajos y cosas díficiles, pero el tiempo ha pasado rápido, por ello creo que el balance es bueno para ambos.
En 30 años he tomado demasiadas decisiones. Confieso que decidir no es mi fuerte, prefiero que los demás escojan porque no me gusta equivocarme ni arrepentirme. Sin embargo estoy segura de que el 31 de agosto del 2003 tuve muchísima suerte y de que el 23 de octubre del 2004 tomé la mejor decisión de mi vida, porque a partir de ese día comencé a vivir plena y no he dudado ni un instante de lo que hice.
PD.- Persona, ¡te amo! y este texto es para tí.

martes, 21 de octubre de 2008

Bienvenida

Ayer fuí a conocer a la bebé de mi amiga Sandie. Una muñequita, chiquita color de rosa, preciosa. Que bonitos son los bebés recién nacidos. Me dió tanta alegría verla, darle la bienvenida, hablarle al oído sobre la maravilla de estar vivo.
Es una realidad. Los hijos nos hacen mejores personas. Al menos, a mí, mis hijas me han hecho un poco mejor persona (solo poco, recuerden mi ácidez). A partir del nacimiento de ellas me hice más cercana. Descubrí lo importante que es estar con la gente que uno quiere en momentos importantes como los nacimientos, las despedidas, los cumpleaños, las bodas y los sepelios. Todavía recuerdo con los ojos lagrimosos a aquellos que me acompañaron en el hospital cuando nacieron Monty y Marianita, en los que se desmañanaron para sus bautizos, en los convocados a cumpleaños. Los hijos nos enseñan a amar, porque el amor hacia ellos es inmenso. Cuando fuimos a los Cabos babeaba cada vez que algún gringo chuleaba a Monty. Frases como "what a beautiful baby" o "nice to meet the queen of the boat" todavía hacen que me brillen los ojos. Cada vez que veo dormir a Mariana, siento una paz inmensa porque entiendo que a pesar de mis neurosis, de mis intentos fallidos y equivocaciones en el diario ser mamá y del tiempo que no la acompaño, ella es feliz y su felicidad tiene un efecto multiplicador que se me guarda en las entrañas y me ayuda cuando estoy harta de trabajar, de pagar deudas, de correr siempre con prisa.
Los que sean padres me entenderán. Los papás quieren más a los hijos de lo que los hijos quieren a sus papás. No hay que pedir perdón. Así es el ciclo de la vida. La bebé de Sandie me ha recordado lo bendecida que soy, porque lo más importante que he hecho es construir una familia. Acompañar a esas 2 niñitas a descubrir universos que se reinventan cada que abren sus ojos, sorprendidos, expectantes, llenos de preguntas y de ganas de vivir.

viernes, 10 de octubre de 2008

El uso de la nostalgia

Octubre es un mes de letras. Las letras atraen nostalgia. La nostalgia deriva de lo que se vivió leyendo, de lo que se leyó viviendo y del hecho que no se ha vivido ni leído pero se escribió y está agazapado, a la espera de ser descubierto. Me gusta Octubre por sus lunas, por su clima y por el gran costal de recuerdos que acarrea. Los 30 octubres de mi vida han sido plenos, llenos de sucesos, alimento de los tiempos malos, bálsamo de los estridentes, comodines mágicos.
Sin embargo, no puedo evitar que cada octubre un sentimiento de nostalgia me invada. No es nostalgia de lo que no es, sino del pasado, de ver que el pasado es un buen recuerdo y que de recuerdos y vivencias voy tejiendo mi historia personal. Pienso que todos los octubres han sido y serán buenos, que habrá algunos mejores pero ninguno peor. También pienso que los años nones son más benévolos que los pares. Razones especificas no hay, solo una fe incólume que se fundamenta en la experiencia y se me almacena en la conciencia.

jueves, 2 de octubre de 2008

2 de Octubre

El movimiento del 68 fue la lucha social que más marcó mi adolescencia. Supe que existió a partir de que leí La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska. Creo que fue el primer suceso que investigué, porque leí libros y libros, periódicos, hablé con personas y tal, hasta saciar mi curiosidad acerca de la tenebrosa efeméride. Ya en la universidad, participé en coloquios y celebraciones conmemorativas. A partir de él, supe lo mucho que me apasionaba investigar y lo mucho que me interesaban los movimientos sociales. Un poco por el 68 hice mi tesis sobre la Corte Penal Internacional, un poco por sus participantes, hacía trabajos finales sobre el derecho a la información. Ahora que soy una adulta, que además soy madre de familia, empleada y pago impuestos, veo que la dimensión que le hemos dado a esa fecha esta envuelta en un halo misterioso. Que a partir del 2 de octubre y las modas del CHE se enarbolan causas juveniles difusas y que el mito ha superado lo acontecido. No es que difiera de la importancia de la fecha, sino que ahora creo que solo sus protagonistas -a quienes no conozco más que por entrevistas- saben su verdadera importancia, así como la magnitud de su legado histórico.
Hoy, 2 de Octubre de 2008, 40 años después, algunos menos después de que dejé la universidad, les comparto esta poesía de la inmensa Rosario Castellanos.
MEMORIAL DE TLATELOLCO La oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
para que nadie viera la mano que empuñaba el arma,
sino sólo su efecto de relámpago.
¿Y a esa luz, breve y lívida, quién?
¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?
¿Quién? ¿Quiénes? Nadie.
Al día siguente, nadie.
La plaza amaneció barrida;
los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo.
Y en la televisión, en la radio, en el cine no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)
No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos. No hurgues en los archivos pues nada consta en actas. Más que aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad.
Sangre con sangrey si la llamo mía traiciono a todos.
Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo,
sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordemos
Hasta que la justicia se siente entre nosotros. * Si algún lector es igual de clavado que yo y quiere saber más, puede visitar: http://tachiblog.com.mx/

miércoles, 1 de octubre de 2008

Incredulidad

El 16 de septiembre en la noche oí a López Dóriga decir que un atentado había matado a 8 personas en la celebración del grito y automáticamente pensé que había sido en otro país. Minutos después reaccioné y recordé que el grito, es una celebración mexicana, por lo que caí en cuenta de que sucedió aquí. En Sinaloa! -pensé de nuevo- y de nuevo me equivoqué. Fue en Morelia, una de las ciudades más bellas que he conocido y a la cual siempre he añorado regresar acompañada de mis hijas y mi esposo. Por lo pronto no más, gracias.
El lunes en la mañana leí en el periódico que encontraron 16 cádaveres tirados al lado de una escuela y que a muchos de ellos les habían cortado la lengua. Fue en Colombia! -me imaginé- seguí leyendo para enterarme que había sido en Tijuana y que la bolsa con lenguas también fue encontrada con letreros que aludían el hecho.
Hoy leí que un campesino se inmoló enfrente de unas oficinas de Gobierno para exigir que sus demandas fueran escuchadas. Filipinas ... Palestina, -grité en mi mente- pero no. Fue en Veracruz y el hombre murió pensando que se había convertido en héroe y que sus peticiones se resolverían pronto. Pobre!
A pesar de tanta información, algo de mí se resiste a creer que todo eso ha pasado en mi país. Hace días oí en las noticias que habían detenido a los autores materiales del atentado de Morelia, tampoco eso lo puedo creer.
No sé que nos daña más como sociedad: Si el ver que prácticas tan crueles e inimaginables se materializan, o el comprobar que nuestro sistema judicial es una de las instituciones a las que más desconfianza tenemos. Aguila o Sol, me siento muy triste.